Podría Ser un Intento
Hay veces en que el mundo se te viene encima y pareciera que absolutamente todo falla: la escuela, el trabajo, la pareja, la familia, los amigos, los proyectos… y uno llega a creer que todos los sueños se derrumban y nunca los alcanzaremos. Confieso que desde hace mucho tiempo ese ha sido mi estado recurrente, pues en muchos ámbitos de mi vida siento que me he estancado, que he retrocedido y que he fallado.
No vale la pena entrar en detalles respecto a mis innumerables fracasos, esos irán saliendo poco a poco o quizás nunca los mencione. Pues muchas veces el estarlos rememorando reabre heridas, me hace centrarme en los detalles y ahí se va mi energía y mis esfuerzos.
Podría pensar que la culpa es de los demás y puede ser cierto. Quizás tengo la mala suerte de vivir en un país que ahorita cuenta con mucha violencia gracias al crimen organizado, donde el gobierno brilla por todos los abusos que se le achacan, que la gente se ha vuelto sumamente desconfiada y agresiva, que la educación es mala, etcétera.
Podría pensar que es la culpa de personas que me han dicho mentiras dolorosas que me “han marcado”, de personas que me han agredido, de personas que me han rechazado o incluso abusado de mi buena voluntad; de personas que no han sido capaces de ver quién soy yo.
Incluso, podría pensar que la culpa es de la mala suerte, que me ha hecho vivir en circunstancias “cómodas”, es decir, que no me gustan, pero tampoco me obligan a crecer y por mi parte, me ha sido dificil disciplinarme a mi misma.
Sin embargo, no me gustaría pensar en eso…
Creo que en este caso, es necesario que lo piense un poco diferente. Si la culpa es de los demás, significa que ¿mis sueños, mi vida y mi valía están sujetos a ellos? No dudo que haya casos en que sí, pero eso sería algo muy cómodo por mi parte, y muy arriesgado, puesto que me quitaría mi responsabilidad y, sobre todo, la capacidad de decidir y la oportunidad de cambiar mi situación. Si bien es cierto que mucha gente no es la causante de sus circunstancias, puedo ver que al menos en el entorno en el que vivo la mayoría de la gente puede elegir y eso me incluye a mí. De ahí que me gusta más pensar que puedo hacer algo para mejorar mi vida y que si las cosas no han salido como yo quiero, es porque quizás todavía no las hago de la manera adecuada en este momento.
Sería más cómodo pensar que la culpa es de los demás. Sin embargo, ¿no es más fácil y sano pensar que la culpa es de uno mismo? Pues, el dejar la responsabilidad de mi vida a algo ajeno, es tanto como resignarme y renunciar a poder obtener los propios sueños o dejarlos al azar a ver si los “Dioses del Destino” se apiadan de mi y mejoran mi camino. En cambio, aunque solo sea un sueño, sería mucho más afortunada al creer que yo pueda forjar mi destino.