Zona de Confort

10 lecciones que aprendí de Triunfo, de Robin Sharma

el
mayo 29, 2019

Todos admiramos a los triunfadores, a personas como Elon Musk, Warren Buffet, Oprah Winfrey (entre otros), que fueron capaces de perseverar en lo que querían hasta llegar a obtenerlo, a pesar de la adversidad a la que se enfrentaban. Nuestra admiración es tal, que es común encontrar en la red historias inspiradoras donde se habla de personas comunes con problemas extremadamente fuertes, pero que salieron adelante de una forma grandiosa. Muchas de estas historias nos ayudan a tener esperanzas y motivos para creer que, si nos esforzamos, podremos avanzar. Sin embargo, ¿cómo se puede llegar a ser un triunfador?

Pensando en esto, decidí buscar información, pues requiero cambiar de mentalidad para enfocarme en mis objetivos, perseverar en ellos y triunfar en lo que quiero. He encontrado una serie de libros bastante interesantes, por lo que esta semana inicié con uno del autor Robin S. Sharma, titulado “Triunfo, una guía para alcanzar la plenitud”.

Elegí a Robin Sharma ya que, al revisar su trayectoria, encontré que es experto en liderazgo, crecimiento personal y coaching; herramientas con las que se ha desempeñado en la formación de altos ejecutivos; también es escritor y conferencista. Tiene varios libros, entre los que destacan “El Monje que vendió su Ferrari” y “El club de las 5 de la mañana”, los cuales aseguro que leeré y comentaré en algún momento.

Triunfo es un libro bastante grato y ligero, por lo que me atrevo a decir que es un libro ideal para leer en pequeños momentos de descanso. Está dividido en 101 capítulos breves que podríamos considerar como reflexiones; donde se abordan temas como liderazgo, manejo de conflictos, hábitos, entre muchos más. Cada capítulo hace referencia a una anécdota del propio Sharma, donde plantea escenas de su vida cotidiana en las que ha podido aplicar alguna de sus enseñanzas, que pueden servir como ejemplo para que uno las pueda aplicar. Es por ello por lo que elegí 10 capítulos que considero que podrían ayudarme en este inicio de cambio de mentalidad.

1. Sé tú mejor tú.
A menudo escuchamos que nos dicen que somos únicos e irrepetibles, lo cual es estupendo, pues automáticamente nos confirma que somos personas especiales. Esto suele sonar muy bonito y hasta enorgullecedor… hasta que descubres que no te gusta quién eres. Sin embargo, ¿en verdad no nos gusta quienes somos? ¿O será que nos vemos bajo la mirada de los otros y por eso nos gustaría parecernos a alguien más? Nuestros gustos, aspiraciones, elecciones y vivencias ayudan a que seamos nosotros mismos y, para generar una vida extraordinaria, es necesario que uno lo viva siendo uno mismo. Habrá gente que nos critique, que rechace lo que hacemos o que lo considere poco relevante. Eso no importa mientras uno esté satisfecho consigo mismo (y que no atente contra la integridad física de alguien). Sharma recomienda que uno se deje ser auténtico, que libere su creatividad natural y se permita ser uno mismo, porque eso nos permitirá ser plenos en nuestra vida y con nosotros mismos. Por eso, como dice Warren Buffet: “Nunca habrá un mejor tú que tú”.

2. Sueña…
Todos los seres humanos tenemos conflictos, algunos pueden ser generados por nosotros mismos debido a nuestros malos hábitos o decisiones, otros los heredamos de nuestra familia ya sea por los problemas que hay en ella o por la situación económica. Incluso algunos conflictos podemos traerlos de nacimiento como alguna enfermedad o situaciones en las que nos veamos limitados para nuestro desarrollo. A menudo, estos conflictos nos generan inseguridad e impotencia, pues solemos verlos como algo insuperable o cuya solución está muy lejos de nosotros. Sin embargo, aunque estos conflictos no permiten que vivamos una vida “normal” (de acuerdo a lo que cada quién crea que es la normalidad), eso no significa que no podamos llegar a vivir una vida plena. Para hacerlo hay una fórmula que se dice fácil, hay que soñar con algo, trabajar y perseverar hasta que se logre. Seguramente se encontrarán muchos fracasos, sin embargo, es necesario no caer en el victimismo, sino trabajar hasta lograr aquello que uno quiere, en medio de todas las dificultades. Sharma lo menciona con una frase excelente: “el éxito depende de que perseveres ante el fracaso o dejes que este te consuma”.

3. Las ideas carecen de valor.
En muchas ocasiones he escuchado a la gente decir que tienen grandes ideas (me incluyo en esa lista), incluso he conocido personas que se quejan de que en México no se pueden patentar las ideas, por lo que luego encuentran que alguien más ha comercializado aquello que se les había ocurrido. Las ideas son muy buenas, pues gracias a ellas es que en el mundo hay muchas comodidades como las que tenemos hoy en día. Gracias a que alguien se le ocurrió que el hombre puede volar, es que hay aviones para viajar a otras partes del mundo relativamente rápido, también fue gracias a que a una persona se le ocurrió lavarse las manos para ayudar a una mujer a dar a luz, es que se bajó la taza de mortandad en mujeres y niños durante el parto. Sin embargo, las ideas por si solas no sirven de nada a menos que se las lleven a la acción. Confieso que leer esto me impactó un poco, pero es totalmente cierto. Muchos años he tenido ideas que, al comentarlas con las personas, me decían que eran buenas… pero que nunca las llevé a cabo, así que es como si no hubiesen existido. Por eso, lo mejor que uno puede hacer es materializar sus ideas, independientemente de si tienen éxito o no, lo valioso de ellas es que a uno le darán la satisfacción y experiencia de lograr sus objetivos.

4. Aprecia el conflicto.
A nadie nos gustan los conflictos por lo que les rehuimos, ya que nos incomodan y nos hacen sentir mal. Hay personas que con la sola idea de tener que afrontar algo se vuelven ansiosos, al grado que sienten que se les revuelve el estómago o les genera insomnio. Sin embargo, los conflictos no se resuelven por si solos, es más, si los dejamos latentes, es posible que crezcan hasta convertirse en un problema mayor. Es por ello por lo que uno tiene no solo la necesidad, sino la obligación de afrontar las cosas, pues así se evita que se incrementen de manera desproporcionada, además de que existen más probabilidades de que se trasciendan rápido y uno pueda seguir tranquilamente por su vida. Por otro lado, no es posible crecer ni llegar a nuestros objetivos si se evita el conflicto, pues siempre habrá situaciones que afrontar y retos qué superar que requieren nuestro compromiso, confrontación directa y mucha inteligencia para poder trascenderlos adecuadamente. De ahí que muchas veces el conflicto puede considerarse como un marcador de que uno va avanzando, esto no significa que uno deba buscar problemas gratis, sino que debe enfocarse en trabajar y superar optimamente las dificultades.

5. Las opiniones no importan.
Nadie está totalmente a gusto con nosotros, incluso aquellas personas que más nos quieren o admiran siempre tendrán un “pero” con nuestra forma de ser o de vivir; por lo que llegarán las sugerencias y consejos no pedidos, en pro de nuestro beneficio. Esto no tendría por qué ser un problema, de no ser porque uno busca la aprobación social y de ahí surge la necesidad de complacer. ¿Cuántas veces no hemos accedido a hacer cosas que no nos interesan (y que a veces ni nos gustan), sólo por quedar bien con alguien? ¿Cuántas veces no hemos renunciado a ser nosotros mismos, sólo por el miedo a qué dirán? Lo triste es que también así es como también uno llega a renunciar a sus sueños, ya que uno se presta a escuchar las quejas de los demás, al grado que uno les da más peso a los argumentos negativos de por qué no se van a cumplir aquello que anhelamos, en lugar de hacernos caso y ver las posibilidades que tenemos para obtenerlo. Sharma dice que “no importa lo que los demás piensen de ti; lo único que importa es lo que tú piensas de ti”, y tiene razón. Para qué pedir la aprobación social, si lo único que importa es la aprobación que se dé uno mismo. Para qué dar gusto a los demás, si se corre el riesgo de estar perpetuamente frustrado. Es mejor vivir feliz con uno, sobre todo si la única persona con la que se cuenta desde que se nace hasta que se muere (y algunos aseveran que hasta en el más allá), es con uno.

6. Suerte frente a Ley
En México, hay un refrán que dice “el que siembra su maíz, que se coma su pinole”; que es una forma coloquial de decir que uno recibe las consecuencias de sus actos. A menudo, vemos a muchas personas que juzgamos que han tenido mucha suerte en los negocios, en tener una buena genética y por eso han tenido un buen cuerpo, en tener una pareja “ideal”, etcétera. Sin embargo, no se suele ver todo el trabajo que hay detrás de cada “bendición” o “buena fortuna”. Se ve cuando una persona tiene éxito en su negocio, pero no se ve cuántos sacrificios y trabajo tuvo que realizar para tenerlo. Se ve con envidia a una persona atlética, sin embargo, no se ve todo el esfuerzo en alimentación y ejercicio que ha realizado. Se habla del excelente marido que tiene la amiga, pero no se percibe todo lo que ha tenido que trabajar en ella misma a nivel personal para tener una relación estable. En fin, la suerte está conformada de trabajo duro. Por lo que, mientras más trabajo se realice, más suerte se tiene.

7. Hábitos.
Los elementos que marcan una profunda diferencia entre una persona que logra lo que quiere y una que no, son los hábitos, pues estos gobiernan de manera inconsciente los actos que realizamos cada día. Según Sharma, no es necesario tener demasiados buenos hábitos, sino que bastan dos o tres que sean muy buenos, para marcar la diferencia en tu vida. Esto lo veo con un ejemplo, es muy diferente despertarse diario con prisa para llegar a la escuela o al trabajo (lo cual reduce la energía y el ánimo que tenemos en el día ya que despertamos con estrés y sobresalto), a despertarse media hora antes con la confianza de que llevamos el tiempo adecuado para hacer las cosas con tranquilidad (lo cual repercutirá en mayores probabilidades de tener buen humor). Respecto a cuáles hábitos son los mejores para progresar, eso lo define cada persona de acuerdo con sus necesidades, pues habrá quien necesite estudiar de una manera más eficaz, quien precise dedicar más atención a sus relaciones interpersonales, quien quiera alimentarse mejor o que requiera planificar sus actividades y objetivos. Sea cual sea el hábito que deseamos adquirir, es necesario comprometernos y asumirlo con responsabilidad por un período largo de tiempo (no todos los hábitos se construyen en 21 días como aseveran algunos), hasta que ya lo realicemos de manera casi automática y, lo más importante, con gusto.

8. La mejor práctica es la práctica.
Pocas cosas se logran por azar, generalmente, la mayoría de los logros se construyen sobre cimientos de trabajo diario, disciplina y constancia. En lo personal, me ha ocurrido que con algunos proyectos que he tenido, los he pospuesto poco a poco, hasta que la procrastinación se ha vuelto indefinida, de ahí que mis logros se han visto en proporción a mi trabajo. Sharma dice que “el éxito no llega por si solo”, sino que para llegar a la excelencia se tiene que trabajar diariamente, sin tregua y con pasión. Es por ello por lo que uno no puede confiarse sólo en sus capacidades, pues un talento sin trabajo es sólo un desperdicio, ya que no construye nada, además de que se pierde de la experiencia y maestría que proporciona el trabajo constante. Ciertamente puede parecer tedioso enfocarse diario hacia lo mismo, aunque nos guste mucho lo que hacemos, sobre todo si la meta se ve muy lejana. Sin embargo, si se tiene en mente que diario se puede tener una pequeña mejora y que estas son acumulativas, entonces se puede tener la seguridad de que con el tiempo se tendrán resultados extraordinarios.

9. No busques pretextos.
Uno quisiera muchas cosas en su vida: tener el tiempo suficiente para compartir con su familia, mejorar sus ingresos, estar mejor de salud, entre otras cosas. Lamentablemente, por alguna u otra razón, siempre hay alguna circunstancia que impiden que uno obtenga aquello que quiere. ¿O no? Pues esos son pretextos o, dicho de otra forma, son las razones que utilizamos para justificar el no lograr nuestros sueños. El problema de alimentar los pretextos es que se convierte en un hábito y, por ende, en algo irracional que termina por poseerlo a uno con lo cual se va directo al fracaso. De acuerdo con Sharma: “bajo todo pretexto se esconde un miedo” y este puede ser de diversa índole, desde el miedo al cambio, hasta el miedo al éxito. De ahí que, en lugar de enfocarse en las razones que nos impiden lograr lo que queremos, debemos enfocarnos en generar resultados, pues sólo así se obtendrán nuestros deseos.

10. Apuesta por Hollywood
Nadie puede saber qué rumbo tomará su vida, pues hay muchas circunstancias ajenas a uno que pueden intervenir en el proceso. Esto no significa que uno deba asumir esos eventos como pretextos, sino que, a pesar de ellos, uno puede elegir hacer el guion de su vida y ponerla en práctica. Justo eso es lo que quiere decir Sharma con la frase “apuesta por Hollywood”, que uno se comprometa con su vida a lo grande, como si fuese el guion de una película típica, donde el protagonista empieza con dificultades y tiene un final feliz. Aunque no se sepa si se tendrá éxito y la incertidumbre camine con nosotros a cada paso, si se sabe que todo esfuerzo tiene una recompensa y que todo cambio de mentalidad tiene un cambio en la propia vida. De ahí que, es muy probables que nuestros deseos se hagan realidad, si nosotros mismos escribimos nuestro guion de vida asumimos el compromiso de llevarlo a cabo.

Definitivamente estas lecciones son trascendentales para desarrollar un cambio de mentalidad, pues sirven para que uno ponga atención a la manera cotidiana de pensar y de actuar, con el fin de asumir una responsabilidad. Se puede concluir que el éxito está conformado de hábitos que se ven reflejados tanto en las pequeñas como en las grandes acciones, de ahí que es muy importante comprometernos con nosotros mismos y con nuestros sueños, modificar nuestros hábitos e intentar lograr nuestros objetivos una y otra vez, hasta que la experiencia, los frutos y la satisfacción por una vida extraordinaria sean parte de nosotros. En eso consiste el verdadero triunfo.

Si te gustó lo que escribí del libro y quieres conseguirlo, puedes encontrarlo en el siguiente enlace:
Triunfo: Una guía para alcanzar la plenitud

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