¡El poder está dentro de ti! Sólo tienes que verlo.
Desde hace algún tiempo, he visto que mucha gente (sobre todo gurús del desarrollo humano); han hecho énfasis en que las palabras crean nuestra realidad, además de que uno debe tener en cuenta que “si uno cambia, todo cambia”. Aunque he buscado mucha información al respecto, tanto en libros como en programas de video (de los que he hablado en publicaciones anteriores), no había visto esta idea de manera tan clara como se expone en este curso llamado “El Poder está dentro de ti”; creado por la Lic. Ana Elia López en la plataforma Aprendo+ de la UNAM (que, por cierto, acabo de tomar).
El curso está dirigido a personas que necesitan mantener una motivación ante la búsqueda de empleo. Utiliza herramientas de coaching con el objetivo de que uno pueda ver sus propias motivaciones ante las circunstancias y efectos que provoca la búsqueda de empleo, sobre todo cuando uno ha sido rechazado. Sin embargo, veo que muchos de estos puntos son válidos no sólo para buscar trabajo, sino también para mantener la motivación ante distintos proyectos (incluso individuales), por lo cual me gustaría compartir los siguientes puntos que me parecieron muy interesantes.
Las presiones son lo que ahora afecta nuestra vida. A menudo, una persona se encuentra llena de presiones y es posible que pierda hasta la salud no sólo física, sino mental debido a ello. Ya sea por los gastos que genera mes a mes, por los títulos que necesita cubrir, por las presiones que le generan las personas que están en su entorno, etcétera. Sin embargo, ¿qué hay detrás de todo ello? Para poder comprenderlo, es necesario que uno visualice cuál sería la sensación que uno obtendría una vez que se cumpliera aquello que nos incomoda. Por ejemplo, si tuviese un sueldo mensual, entonces la presión de tener dinero para realizar los pagos se desvanecería y eso me generaría tranquilidad. De ahí que, en el fondo, lo que busco detrás de los problemas es el tener tranquilidad y es en ello en lo que uno se debe enfocar.
La imaginación es otro gran punto que nos frena (debo aclarar que en el curso no lo mencionan así, pero el concepto en esencia es el mismo). Uno puede sentir ansiedad por un problema en el que se encuentra sumergido y eso evita que uno pueda ver el presente. Retomando el ejemplo de los pagos mensuales, uno puede pensar que el siguiente mes no tendrá con qué pagar la luz, el celular, el Internet, etcétera. Sin embargo, eso es futuro, no presente y es muy desgastante enfocarse en un futuro que todavía no se cumple; pues nuestra energía está enfocada en un problema que todavía no ocurre y eso evita que esté centrada en el momento presente para generar una solución.
El lenguaje ante todas las circunstancias, el curso propone que modifiquemos nuestro lenguaje para que podamos tener una perspectiva diferente de la situación. Se recomienda que el lenguaje se transforme de negativo a neutro. No recomiendan ser “positivos” porque eso podría generar una resistencia en nuestras creencias, lo cual obtendría un resultado igual de negativo ya que no lo creeríamos. Lo mejor es mantener un lenguaje neutro y objetivo ante las circunstancias para que podamos visualizarlas y así, con un cambio de enfoque, darles su justo valor. Por ejemplo, en lugar de decir: “no tengo para pagar las cuentas el siguiente mes” y con eso generar una angustia que puede llevarnos a un paro cardiaco, podríamos considerar que “por el momento están pagadas las cuentas y me enfoco en tener recursos”. Otro ejemplo, más individualizado y que no dudo que muchas personas lo padezcan, es el que no se consideran suficientes o con la experiencia necesaria para ser contratados. Por lo que, al modificar el lenguaje, pueden enfocarse en buscar empleos (aunque no sean tan ambiciosos); que los vayan dotando de la experiencia que vayan necesitando y que sea acorde a lo que quieren lograr.
Entonces, quizás pueda parecer que los ejercicios que propone este curso son muy sencillos; sin embargo, son bastante efectivos y útiles. Sobre todo, si aplicamos aquella fase que alguna vez emitiera el filósofo Lao Tsé “un viaje de mil millas comienza con un paso”.