RETO: Una propuesta inesperada… y con algo de peso
Iniciando
Es común que cada principio de año se inicie con los llamados “propósitos de año nuevo”. Donde se tiene la esperanza de realizar las acciones adecuadas para obtener algunos objetivos: ya sea aprender un idioma, mejorar la economía, ponerse en forma, mantener la salud, etcétera. Yo no soy la excepción, pues siempre hay cosas nuevas que quiero realizar por las que he llegado a hacer mi lista de “propósitos de año nuevo” pero que, sinceramente, pocas veces he cumplido.
Para este primer trimestre del año, había planeado aprender otro idioma. Sin embargo, ocurrieron dos situaciones, totalmente inesperadas, que hicieron que me replanteara el reto y que eligiera posponerlo para el siguiente trimestre, aunque eso podría alterar todo el calendario para este año.
La primera situación es algo triste, ya que tiene que ver con la situación que actualmente estamos viviendo por la pandemia, pues incluye el fallecimiento de un amigo con el cual me quedé con un pendiente, por lo que he reflexionado al respecto y lo detallaré a continuación.
En la zona por donde vivo actualmente, hay una cafetería llamada La Tregua, aunque, cabe aclarar que, más que cafetería, es un centro cultural. El ambiente es muy agradable y sus puertas están abiertas para aquellos artistas que quieran exhibir su obra. Tienen un club de lectura y, a menudo, había diversas exposiciones y talleres de dibujo, pintura, música, escritura, poesía, etcétera. Además, algo que era muy atractivo era su club de conversaciones en distintos idiomas. La gente podía llegar ahí y platicar en inglés, francés, italiano y hasta esperanto. Estos talleres solían estar dirigidos por hablantes nativos o personas expertas en el idioma que se practicara de acuerdo con el día. Todo esto se podía disfrutar únicamente pagando el consumo de los alimentos.
El dueño de ese lugar era Eduardo Lugo Hubp, un señor ya mayor, pero que siempre se veía fuerte y muy activo. Tiene una personalidad muy carismática, agradable y que gustaba siempre de hacer conversación con todas las personas que asistieran al café. Uno podía verlo practicando guitarra clásica (que aprendió de manera autodidacta), platicando con los demás miembros del club de idiomas en inglés, francés, esperanto y, aunque no estaba en la programación, intentaba hacer sus pininos en ruso. Siempre recibía a toda la gente por su nombre, con una sonrisa y una buena plática.
Lamentablemente, por causa de la pandemia, algunas personas dejamos de asistir al café (entre ellas me incluyo, en algún momento aclararé por qué). Sin embargo, el café no cerró sus puertas. Tomaron sus medidas para mantener la sana distancia y, siguieron abiertos como siempre, pero sin actividades.
A finales de noviembre del 2020, salí a comprar unas cosas al minisúper que está por mi casa. Ahí me encontré al Sr. Eduardo (como yo solía llamarlo), nos saludamos y conversamos unos minutos. Le platiqué que un tío había estado contagiado, pero que se recuperó. Después platicamos de otras cosas, en el todo agradable que siempre hemos tenido y pensé para mis adentros que ya quería que pasara la pandemia, para poder ir al café donde he disfrutado de tan excelentes momentos, y platicar con él (y quizás también hacer mis pininos en ruso). Una semana después, tuve que ir a la farmacia a comprar una cinta microporo y volví a ver al Sr. Eduardo pasando por la calle, sólo me saludó con la mano. Y esa fue la última vez que lo vi, después de 12 días hospitalizado, el 26 de diciembre se fue… y me quedé con el dolor, la tristeza y el pendiente de nuestro café.
Sin necesidad de dramatizar mis sentimientos. Esta experiencia me hizo pensar algo: que uno siempre actúa como si tuviese la vida segura. A menudo, uno siente la seguridad de que las personas siempre estarán ahí y que uno puede posponer las cosas por tiempo indefinido. Sin embargo, no es así y ese es un gran error que solemos cometer los seres humanos. Debido a esto, es que me puse a especular sobre qué ocurriría si me dijeran que estoy enferma de covid y que posiblemente no sobreviviría. Estoy consciente de que sólo es imaginación y que, cuando uno se enfrenta realmente a las cosas, puede ser muy diferente. Sin embargo, este ejercicio me permitió reflexionar acerca de aquellas cosas que me gustaría hacer antes de morir y, de todas, hay una que sobresale: titularme de mis estudios.
Quizás esta elección pueda parecer banal. Sin embargo, hay muchas razones, tanto externas como internas, por las que el titularme es importante. Por cerrar círculos, porque es algo que siempre he querido para mi y, la más importante ahora, porque mi papá ya tiene casi 80 años y quiere ver que lo logré. Para mi no sería justo, además de que siento que sería una muestra total de desagradecimiento de mi parte, no priorizar mi titulación ni darle ese gusto a alguien que se esforzó muchos años por prepararme para esa carrera que yo elegí y con la cual me apoyó totalmente.
La segunda circunstancia es bastante cómoda para mí, ya que no me implica utilizar tiempo para aprender algo, sino sólo hacer lo que se me indica. De ahí que la vi como una señal de que sí debía posponer cualquier aprendizaje por este trimestre y utilizar ese tiempo en terminar de redactar mi trabajo de titulación (para que no haya fallas con él, cuando termine el seminario). Además de que me permite obtener un logro para este trimestre.
Desde hace algunos meses, una empresa en formación me contrató para diseñar los contenidos de su marca. Los productos que van a lanzar al mercado consisten en suplementos alimenticios hechos a base de productos naturales y adicionados con vitaminas. Cuando me propusieron trabajar ahí, me emocionó la idea porque siempre me ha gustado todo aquello que tiene que ver con la alimentación natural (por algo, entre mis inquietudes se agrega que tengo pendientes de terminar las carreras de nutrición y medicina herbolaria). Sin embargo, hay algo que me gustó mucho más: la filosofía que tiene la empresa. Cuando platiqué con el dueño, me agradó saber que es una persona que cree mucho en que las personas pueden ser mejores siempre, sólo necesitan tres cosas: tener una motivación, asumir la responsabilidad de hacerlo y tener niveles óptimos de energía. De ahí que hicimos muy buen clic y ambos estamos convencidos en que uno siempre puede llegar a ser una mejor versión (aunque suene a cliché).
Como ya comenté, la empresa es de suplementos naturales. Aunque todavía no salen al mercado por cuestiones de diseño de marca, así como trámites de permisos, solicité que se me permitiera tomar algunos de sus suplementos para poder conocerlos mejor (y saber bien qué escribir al respecto). Se me propuso iniciar con un producto que sirve para la reducción de peso y talla, del cual me enteré de que tres compañeros del equipo ya lo habían tomado y tuvieron mucho éxito. A pesar de las fiestas decembrinas, donde todo mundo come como si se fuera a acabar el mundo en lugar del año, ellos habían reducido de manera significativa su porcentaje de grasa corporal (algo así como dos tallas), sobre todo en el abdomen. Debido a que trabajamos a distancia y haciendo home-office, no conozco personalmente a mis compañeros y sólo los he visto en reuniones de Zoom, así que no pude ver los cambios. Sin embargo, sus testimonios me llamaron la atención por varias razones, la primera porque soy una persona que siempre ha tenido los rollos en la barriga. No importa cuanto ejercicio y dieta haga, no se me quitan ni será fácil que se me quiten debido el SOP (síndrome de ovario poliquístico) que tengo y del cual ya he comentado brevemente en otros post. La mayoría de las personas que tienen SOP, tienen problemas con su peso, pero, sobre todo, con la cantidad de grasa que almacenan en su cuerpo. Es por ello que también me cuesta mucho trabajo mantenerme delgada y no me refiero al peso en sí, sino a la grasa que tiende a acumularse en mis piernas y abdomen. Por más delgada que llegue a verme, puedo afirmar que sólo es aparente, pues el porcentaje de grasa corporal es lo que importa y ese es el que me cuesta trabajo mantener en un nivel saludable.
Por otro lado, dicen que ese producto ayuda a desintoxicar el hígado y el intestino. No sé si lo he comentado, pero tengo un ligero problema de rosácea (tan ligero que no puedo enojarme sin verme como jitomate maduro). Aunque muchos médicos dicen que esa enfermedad no tiene cura, varias personas en internet concuerdan que la han controlado (y algunos aseveran que la han curado), una vez que se han sometido a una desintoxicación, ya que sostienen la hipótesis de que la rosácea es un síntoma de un cuerpo intoxicado severamente (ojalá sea así). Entonces, para mi es muy buena opción para ver si me ayuda al respecto, pues mi principal preocupación es que en algún momento pueda crecer el problema, al grado de que llegue a los ojos.
Por último, y eso sí es vanidad, me gustaría verme más guapa por el simple hecho de que considero que uno siempre puede dar lo mejor de sí, si así se lo propone, ya sea de manera física, emocional, intelectual, laboral, en relaciones, etcétera. Uno siempre puede poner un granito de arena para algo más. Claro que, no hay que obsesionarse con los resultados, pero si uno tiene la oportunidad de crecer un poco, la mejor manera de agradecer es aprovechando esa situación.
Así que, en conclusión, las siguientes trece semanas haré dos cosas: me enfocaré en adelantar lo más que pueda mi trabajo de titulación (del cual no puedo presentar avances, hasta que me haya titulado) y, por otro lado, tomaré los productos para bajar de medidas y quizás de peso. Todavía no sé si poner la cantidad de peso perdido o no, en primera porque estoy muy consciente de que eso no es algo significativo para saber si una persona tiene un organismo saludable. En segunda porque he visto a muchas personas que básicamente tienen la misma estatura, peso y densidad ósea, sin embargo, sus cuerpos son muy diferentes debido a la cantidad y tipo de actividad física que desempeñan. Internet está plagado de ejemplos de personas que tienen la misma estatura y peso, sin embargo, una persona puede verse atlética y la otra con cierto grado de obesidad, y todo se debe a que uno hace mucho más ejercicio que el otro y de manera óptima.
El reto dura del 3 de enero al 29 de marzo del 2021 (13 semanas). Durante este período, como siempre, estaré reportando mis avances semana a semana. Escribiré cómo me he sentido con el tratamiento, qué cambios físicos o anímicos he experimentado y tomaré medidas de mi cuerpo (brazos, pecho, cintura, cadera, piernas y pantorrillas). En el último artículo subiré una tabla con la compilación de todas las medidas, así como una fotografía con el antes y el después. Siendo una persona con SOP y rosácea, considero que será interesante informar sobre los posibles resultados a fin de orientar a personas que tienen las mismas condiciones que yo.
Debo aclarar una cosa: por el momento no puedo mencionar la marca ya que no ha salido a la venta. Sin embargo, en cuanto esté disponible, marcaré una actualización en cada uno de los artículos que pertenecen a este reto, con el fin de que las personas interesadas puedan saber sobre ella.