La elección de Giulietta [de los Espíritus]
Pocas cosas ayudan a crecer tanto y a la vez generan tanto temor como enfrentarse a los miedos; y entiendo que es algo perfectamente natural, pues el miedo proviene de un instinto de supervivencia que busca que estemos en un lugar seguro y alejado de aquello que nos pone en riesgo. El problema es que, cuando nuestro miedo es totalmente imaginario, nuestro lugar seguro es esa cárcel psicológica a la que llamamos zona de confort.
Muchas veces lo que queremos implica correr riesgos, y todo riesgo conlleva un temor más o menos intenso. Hay quienes tienen un miedo al fracaso tan intenso, como el enfrentarse a un animal salvaje. A menudo muchas veces decimos que las personas tienen miedo a la felicidad, pero quizás, en realidad a lo que temen es a lo que tienen que enfrentar para obtenerla y, sobre todo, que el enfrentar las situaciones no garantiza el éxito ni la felicidad.
Esta paradoja puede verse representada claramente en la película Giulietta Degli Spiriti (Julieta de los Espíritus), dirigida por Federico Fellini en 1965. En esta obra, Julieta es una mujer muy entregada a su matrimonio, se podría decir que es la esposa modelo (de acuerdo con los cánones de esa época): excelente ama de casa, cuidadosa con su marido y de su propia imagen, que vive en una casa hermosa y de una posición económica bastante desahogada. Sin embargo, todo esto no es suficiente para que su matrimonio sea perfecto, pues su marido empieza a tener acciones que denotan que su relación ya no es importante para él, ya que olvida los detalles con ella (empezando por no tomar importancia a su fecha de aniversario), hasta que ella descubre una infidelidad.
Derivado de esta situación, Julieta va teniendo distintas experiencias que la van enfrentando a la condición que ella había elegido como correcta en su vida: va a sesiones espiritistas, se relaciona con una vecina que tiene una vida alegre, está a punto de acostarse con un muchacho… todo esto le van replanteando su vida y todas le dan la misma respuesta: en el fondo ella quiere dejar a su marido y debería hacer caso a sus sentimientos. Sin embargo, ella se resiste, pues teme quedarse sola… hasta que al final, la supera su realidad, pues él le miente descaradamente, pero ya no oculta a su amante… y ahí acaba la película. ¿Qué pasa cuando no nos enfrentamos a aquello que tememos? ¿Qué ocurre cuando nos quedamos paralizados por la incertidumbre? De acuerdo con esta película, podría decir que la vida nos rebasa y nos puede lastimar aún más, que el hecho de haberlo intentado. Ignoro si Julieta decidió abandonarlo o someterse a la situación de ser la mujer “oficial” pero no la única (situación muy complicada y humillante) en una época donde las relaciones abiertas no se concebían, sin embargo… el final se lo da uno. ¿Hasta dónde debemos dejarnos llevar por el temor y hasta donde seremos capaces de arriesgar por lo que queremos? Es decisión de cada uno y sólo queda asumir las consecuencias