Probaditas de Autoboicot
Problemas con el trabajo, idas de pinta, alimentos deliciosos, falta de dinero o tan solo, cinco minutitos más en la cama. ¿Cuál es el permiso que uno se da para no lograr sus sueños?
Uno puede decidir mejorar su vida y, a partir de ahí, busca adquirir nuevos hábitos con el fin de lograr sus metas. Sin embargo, hay veces en que este objetivo no se logra y, por alguna u otra circunstancia “ajena”, no se puede trabajar al cien. Circunstancias hay muchas pues, cuando no ha sido una discusión con los compañeros de trabajo, ha sido el aceptar las invitaciones a comer de cosas que no se debería (y que bajan el rendimiento físico y mental), o prestar dinero que uno necesita para desarrollar los propios proyectos o, en algunos casos, sacrificarse por el bien del prójimo.
Todas son buenas razones para justificar el estado en el que uno se encuentra, ya que somos buenos samaritanos y nos gusta el bien ajeno, aunque nuestra “buena voluntad” implique renunciar a nuestros sueños. Así es como podemos continuar con esos permisos que uno se da para mantenerse en esa incómoda situación llamada “zona de confort” (aunque nos afecte mucho más).
También podría utilizarse a la enfermedad como pretexto y es que, al parecer, nada hay tan poderoso para impedir que uno avance, como una enfermedad bien implantada, que no permita que uno se pueda levantar, ni escribir, ni leer, ni nada y que pareciera que sólo le queda a uno desparramarse en la cama, en calidad de bulto, esperando que con el tiempo ocurra una recuperación milagrosa. Sin embargo, hasta para curarse uno tiene que esforzarse; aunque sea para pedir ayuda.
Ahorita, a estas alturas de la vida, ya no vale quejarse, más bien sólo queda afrontar. Ciertamente cualquiera puede enfermarse y es correcto recuperarse y dar el tiempo y reposo adecuados al cuerpo para que lo haga. Lamentáblemente, a menudo las enfermedades son provocadas por uno mismo, ya sea porque no se estaba siguiendo la alimentación adecuada y que sirve para mantener arriba las defensas, ya sea porque uno se genera estrés al dar peso a ideas/actitudes negativas, o permitir que existan problemas que pueden evitarse, o incluso por negligencia, pues hay veces que uno no va al médico en el momento en que siente los síntomas, sino hasta que avanza la enfermedad y siente que ya le afecta. Es decir, hay varios problemas que podemos evitar; pero a veces, inconscientemente, permitimos que ocurran posiblemente por pereza, o quizás por comodidad y querer seguir donde se está o por miedo a afrontar los cambios de vida que suelen acompañar a los logros de cualquier meta.
No dudo que a veces avanzar implica un duelo emocional y que a nadie le gustan este tipo de duelos, pues la incertidumbre genera mucha inquietud y se sufre más que manteniendo la certeza de una vida cómoda, pero mediorcre. Sin embargo, es necesario asumir que a veces hay que perder para ganar.